sábado, 19 de septiembre de 2009

Crónica de la cena con los Zeta

Puntuales a su cita, sonó el telefonillo de la cocina a eso de las 20:00.

- "Abrazos a domicilio", replicó el visitante. Le dije que eso era en el tercer piso, que aquí me hubiera encantado otro tipo de muestra de afecto...pero mejor se va a quedar entre él y yo, por aquello de las malas interpretaciones y demás.

Como los Beckham, la encantadora pareja vino perfectamente conjuntada calzando unos zapatos italianos de esos que puedes sudar lo que te dé la gana sin que huela a Gruyère cuando te los quitas. Él, todo un clasico, con mocasín. Ella, sin embargo, presumía de sus manoletinas de rebajas. Buena compra.

Como no teníamos postre, Z-Man y un servidor pusimos los pies rumbo al supermercado. Él, acostumbrado a comprar debajo de casa, se quedó muy sorprendido de tener que caminar ¡5 minutos! para poder comprar las natillas para el postre. Hay que quemar las calorías que nos vamos a zampar posteriormente.
La cena fué sencilla.
Una ensalada para Hightower, con un poquito de lechuga, yemas de espárrago, algo de maíz, palitos de mar (los que anuncia Anabel Alonso) caducados del día anterior, y tomates mini-kumato.
Después un solomillo de avestruz cortado en pequeñas porciones para compartir, acompañado de cebolla caramelizada con azúcar moreno, y unas almejas al vino blanco con un poquito de ajo y pimienta molida.
Para beber, de nuestra bodega: cervezas variadas, la famosa sidra de Sonia y David, y un espumoso de moscatel que trajo Z-Man. Hightower y el pequeño Z-Boy (éste último a través de la placenta) pudieron saborear una deliciosa bebida refrescante de cola sin azúcar.
De postre, un poquito de uva y un flan de queso, elaborado por la prestigiosa marca Hacendado.
La nota negativa la dio un invitado que se coló en la cena....el grano de la nariz de Z-Man.

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